La obra de Dios sigue fluyendo

21.08.2022

El fin de semana del 20 y 21 de agosto, el Obispo y el Anciano del Distrito Sur visitaron las comunidades de Galicia con un doble propósito: la despedida del primero, y la presentación del segundo, quien asumirá a finales de año el cargo de Obispo para España.

Hace algunos meses, el Obispo, Pedro Olmedo, comenzó una recorrida de las diferentes comunidades de España como despedida de su ministerio y con el motivo de presentar al Anciano de Distrito Alganza, quien desde fines de 2022 lo sustituirá en el ministerio para España.


El fin de semana del 20 y 21 de octubre, el Obispo y el Anciano del Distrito Sur visitaron las comunidades de Galicia: Carballo, A Coruña y Pontevedra.


El agradecimiento, la fe, y la confianza fueron las claves de un Servicio Divino en la comunidad de A Coruña. El Obispo utilizó la palabra de Juan 7:38 y 39: "El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado".


El ministerio explicó que estas palabras fueron expresadas por Jesús para transmitir a sus discípulos la fuerza con la que se manifestaría el Espíritu Santo. A través de él, la voluntad de Dios sería como un torrente. Esto ya lo habían anunciado los profetas: "porque yo derramaré agua sobre el sequedal mi espíritu derramaré sobre tu generación", se lee por ejemplo en Isaías. Así se puede ver el poder del Espíritu Santo. "Jesús quería transmitir a sus discípulos este consuelo", dijo el Obispo, "el Espíritu Santo sería una guía y un revelador de todas las cosas".


A través del Espíritu Santo, Dios nos ofrece agua de vida. Y de todo aquel que recibe este Espíritu Santo deben correr ríos de agua viva, afirmó el ministerio, un agua que limpia, que purifica y que ayuda, también a los que nos rodean. Para ello, es necesario creer en este Espítitu, tener fe, y confesarse a Cristo. "La fe es un compromiso individual y personal con el Señor. Depende de cada uno. Si queiro creer, creo, y el Espíritu Santo se nos puede mostrar tanto en situaciones de paz como de conflicto, en cualquier situación", dijo el Obispo desde el altar.


Llamado a colaborar desde el altar, el Anciano del Distrito Sur acercó la palabra a través de un ejemplo práctico. El cuerpo de los seres humanos, dijo, es 3/4 partes agua, e incitó a la reflexión a través de una serie de preguntas: ¿Cuantas partes de nosotros ocupa el Espíritu Santo? ¿Cuantas partes soy del Señor, de lo que Él ha hecho en mí? ¿Hay en mí agua de vida verdaderamente, o todavía soy mucho desierto? "Queremos ser expertos y aprender a ver dónde se manifiesta Dios. Queremos pedir a Dios: "Padre guianos hoy con tu Santo Espíritu". Que nos revele en lo cotidiano lo que es bueno y necesario para nuestra salvación". Tiene que haber tanta agua que se note, afirmó.


También fueron llamados a expresar una palabra el Anciano del Distrito Noroeste y el Pastor de la comunidad.


Para finalizar, el Obispo tuvo palabras de agradecimiento a los presentes, por tantas vivencias durante sus años en el ministerio. "La obra de Dios sigue fluyendo", expresó.


Esa misma tarde, los siervos se dirigirían a la comunidad de Pontevedra para vivir también allí una fiesta del alma para los 23 asistentes. Allí utilizó la palabra de Salmo 139:5.


Previamente, el día sábado, el Obispo pudo vivir una fiesta junto a la comunidad de Carballo, donde además fue puesto en descanso uno de los ministerios después de 25 años colaborando como Diácono y siendo portero en varias comunidades.