Después de casi un año, llegó uno de los momentos más importantes para los niños en edad de enseñanza: ¡el campamento! Desde varios puntos de la geografía española fueron llegando los participantes en la tarde del jueves 27 de junio. ¡Cuánto tiempo sin verse! ¡Y además había caras nuevas!
Conocerse mejor
Tras una oración inicial, el reparto de las habitaciones y la cena se hizo una actividad para encontrar al “alma gemela”. Todos los niños llevaban en su espalda una palabra, que era lo opuesto de lo que llevaba otro compañero en su espalda. Con preguntas cerradas los niños tenían que encontrar a su pareja. Más difícil de lo que parece.
Subida al castillo
Al día siguiente el grupo salió a dar un paseo. El objetivo: el castillo encima del monte. Subiendo por un camino estrecho y empinado se alcanzó la meta. ¡Qué vistas! Atravesando un caminito aún más angosto, pasando por árboles y arbustos, los excursionistas vislumbraron una cabra montesa.
Chapuzón
Por el esfuerzo realizado y el calor que hacía, tocaba bañarse. El pueblo cuenta con una pequeña piscina natural, pero suficientemente grande como para refrescarse. El agua estaba fresquita, pero ¡qué gustazo!
Iglesia
Después de la comida “tocaba iglesia”. Pero no era un Servicio Divino… El grupo pudo visitar la iglesia del pueblo, un edificio del siglo XIII, famoso por su enorme retablo. Gracias a la explicación de una empleada de la Oficina del Turismo, los niños aprendieron sobre la historia del edificio y su contenido, así como cuán importante es el patrimonio.
Búsqueda de tesoro
Una actividad que suele gustar mucho es la llamada “búsqueda del tesoro”. Mediante unas pruebas, que a veces están escondidas, los niños tienen que ir resolviendo una serie de pruebas. Es un trabajo en equipo, y el equipo más rápido es el ganador, aunque todos reciben un premio.
De tu mano
Por la noche había empezado a llover y todos se despertaron en un entorno mojado. Lamentablemente, se tuvo que suspender la visita al apicultor, pero aún quedaba mucho trabajo por hacer. Tanto los niños como los monitores tenían que preparar su camiseta blanca para el Servicio Divino del día siguiente. Con esmero, se prepararon las camisetas, protegiéndolas con un cartón y fijándolas con pinzas, se impregnaron las manos con tinta azul para dejar la impronta.
Por la tarde siguieron las preparaciones para el Servicio Divino. Como los niños iban a formar el coro, se hizo un ensayo de cánticos relacionados con el lema. ¡Como se notaba que habían practicado en casa!
Talleres espirituales
Tras haber disfrutado de una merecida merienda, el grupo se dividió en dos. Tanto los más pequeños como los mayores pudieron experimentar de forma activa qué significa ir de la mano de Dios.
A continuación los dos grupos se juntaron para la preparación del altar, con un toque especial. Sobre un cartel grande, que rezaba “De tu mano”, los niños pusieron en diferentes colores su huella dactilar. Cada pulgar representaba una oración para los difuntos, como preparación especial para el Servicio Divino para las almas del más allá del domingo 7 de julio.
Dios espera que le hables
El punto culminante del campamento siempre es el Servicio Divino. El Pastor oficiante usó la palabra bíblica de Lucas 22:45-46: «Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza; y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.»
El Pastor se acercó literalmente a los niños y explicó lo que es la fuerza de la oración, contando una experiencia personal: «Acababa de empezar un trabajo. Yo había dicho que podía solucionar un problema, pero no veía dónde estaba la solución, estaba muy nervioso y preocupado… Solo podía hacer una oración para pedirle ayuda a Dios. Después de haber orado, ya me sentía más tranquilo y luego… ¡el milagro! El problema se resolvió.»
Confianza
Debemos tener claro que Dios lo puede todo. Solo tenemos que confiar y creer en Él. «¿Qué significa fe? Creer en algo que no ves. Es importante que sintamos la mano de Dios en nuestra vida. Dios espera que le hables. ¡Vayamos de su mano!
Despedida
Una última comida y ya llegó el momento de la despedida. ¡Qué rápido había pasado el tiempo! En círculo, todos cogidos de la mano, se dijeron unas palabras de agradecimiento y se hizo una emotiva oración final. Solo quedaba decir “gracias”. ¡Hasta el año que viene!