Un día antes del cuarto domingo de Adviento, a la comunidad de Madrid le esperaba otro acontecimiento especial: un concierto por y para los hermanos e invitados de dicha ciudad.
Los preparativos habían comenzado meses atrás para poder ofrecer un programa variado. El coro mixto empezó entonando: “Hoy es la alegre Navidad”, adelantándose solo un poco a lo que está a punto de celebrarse.
En el programa, que duró aproximadamente una hora, había lugar para niños, jóvenes, un solista, coro mixto y coro de hombres.
El “Panis angelicus”, compuesto por el francés César Franck dice, entre otras cosas: «Señor, visítanos: por tu senda, Jesús, a todos guíanos, a do estas en la eterna luz». La luz es todos los años un tema recurrente en Navidad.
A mitad del programa, los jóvenes presentaron una obra de títeres llamada “Navidades internacionales”, una temática que encaja perfectamente en la comunidad de Madrid donde acuden casi 20 nacionalidades diferentes.
En la obra, los jóvenes manifestaron que, aunque entre los diferentes países existen diferencias, también hay muchas cosas en común: los dulces navideños, los cánticos, las reuniones familiares… «¿Pero no es siempre lo mismo? ¿Por qué no hacemos estas Navidades algo distinto?» Después de pensar un rato, se llega a la siguiente conclusión: «La navidad se basa en el amor y estar juntos, ¿no? Entonces esta Nochebuena, hagamos lo que salga de nuestro corazón para compartirlo todo.»
La lección: la Navidad significa compartir el inmenso amor que Dios nos ha dado; que la Navidad es una fiesta que no tiene distinción de raza o frontera, porque todos somos iguales antes los ojos de Dios, y nuestra tarea es estar todos unidos en amor.
«¿Y los regalos?» Sí, también ilusionan los regalos, pero no es lo más importante.
Después de aportaciones por parte de los niños, que cantaron con baile incluido, y del coro de hombres, el coro mixto puso el broche final. Aunque el cántico Siyahamba aparentemente no tiene que ver mucho con la Navidad, sí dice: «Marchando hacia la luz de Dios», algo que no solo debe hacerse en Navidad, sino siempre.
Después de la velada hubo tiempo para compartir algunas de las comidas típicas de las que hablaron los jóvenes en la obra de títeres. Todos los participantes salieron contentos y con ganas de que llegue la Navidad.