La fe, su fundamento, y cómo podemos avanzar hacia la comunión con Dios fue el mensaje que el Apóstol de Distrito Thomas Deubel dejó marcado en los corazones de los 187 jóvenes y colaboradores que participaron del Servicio Divino el domingo 28 de septiembre en Guadarrama, Madrid.
Inspirado en el texto del Evangelio de Marcos 9:24, "Creo, ayuda a mi incredulidad", el Apóstol de Distrito invitó a los jóvenes a refelxionar acerca de la base de nuestra fe y sobre qué tan fuerte es esta. Así, comenzó el Servicio Divino realizando varias "provocaciones": ¿Podemos afirmar al 100% que Dios existe? ¿Quién vio primero a Jesús resucitado? ¿Los discípulos debían quedarse en Galilea o ir a Jerusalén?... ¿Son estas cuestiones importantes para nuestro destino de fe? Las Sagradas Escrituras están impulsadas por el Espíritu Santo pero fueron escritas por humanos imperfectos; lo mismo sucede con la palabra del altar. Sin embargo, dijo el Apóstol, allí está todo lo importante para nuestra salvación.
"El Espíritu Santo es perfecto, Dios es perfecto, Jesucristo es perfecto, pero nosotros no", recalcó el ministerio. "Creemos que Jesucristo es nuestro Salvador. Creemos que Jesús ha vencido el mal y que al final será siempre el ganador. Creemos que la enseñanza de Cristo es correcta y eso es amar a Dios y al prójimo como a uno mismo". Este es el fundamento de nuestra fe. Y aún hay un punto relevante: creemos que Jesucristo nos ama.
"Dios te ama tal como eres, aún si no puedes entenderlo. Es muy importante que podamos creer en este amor. Si podemos creer en este amor y de verdad tenemos el deseo de estar con Jesucristo, entonces tenemos que decidirnos por una comunión con Dios", expresó el Apóstol de Distrito.
El querer y el poder
Cómo podemos avanzar en este proceso lo explicó, literalmente, subiendo las escaleras:
- Para subir al primer escalón tengo que querer que crezca la comunión con Dios.
- Si quiero subir al segundo, debo preguntarme cómo puedo hacerlo.
- Al tercer escalón puedo avanzar si quiero entender la comunión con Dios.
- Si quiero probar esta comunión con Dios, entonces subo al cuarto escalón.
- Y se llega al quinto escalón cuando hemos entendido la comunión con Dios.
La prédica también ahondó sobre la base en la que construimos esa comunión: queremos construir nuestra fe sobre roca firme y no sobre arena. Buscando tener una relación con Jesús, hablando con él, pero también escuchando. "Por supuesto le podemos contar (a Jesucristo) nuestros problemas terrenales...(pero) una relación no existe solo de hablar, sino también de escuchar. Llega entonces un momento en que tengo que escuchar lo que me dice Dios y a lo mejor no todo coincide con lo que quiero y tengo que aceptarlo", explicó el ministerio. En esto consiste hacer la voluntad de Dios: en tener la confianza de hacer lo que Dios nos dice aunque no nos guste, porque sabemos por nuestra fe que él lo va a hacer bien, agregó. "Si hacemos esto no se queda simplemente en creer, sino que la fe se hace viva", concluyó.
La orquesta de jóvenes y el coro conformado para ese día pudieron amenizar las colaboraciones del Apóstol Camenzind, el Obispo Alganza, de una Pastora y de una Diaconisa.
El Apóstol de Distrito Deubel dio aún otro consejo a los jóvenes, acerca de cómo acercarse al perdón de los pecados. Queremos:
- Reconocer nuestros pecados, pensar lo que hemos hecho que no agrada a Dios.
- Arrepentirnos.
- Cambiar. Esto es que tenemos que trabajar en cada uno de nosotros.
Durante el encuentro, hubo además un momento muy especial cuando, a través de un joven Diácono y una joven Diaconisa, se dispensó la Santa Cena para Difuntos.