No un asado cualquiera

31.08.2024

Más de un año había pasado desde el último encuentro de las comunidades de la zona Centro. Nada menos que 132 hermanos pudieron participar de una jornada única, en la que se pudo disfrutar de varios juegos, de la piscina, de una deliciosa comida, del canto y de la música, pero sobre todo, los unos de los otros...

El sábado 31 de agosto fue elegido para la reunión de la comunidad de Madrid. También estaban invitados los creyentes nuevoapostólicos de Zaragoza. ¿El lugar? La finca de uno de los Diáconos de la capital y su familia en las afueras de Madrid, un sitio que para muchos ya se ha convertido en su segundo hogar.

Los participantes empezaron a llegar a partir de las 12 horas, aunque muchos ya llevaban horas preparando uno de los grandes eventos del año. Aunque por la mañana parecía que el tiempo no iba a colaborar mucho, al final se pudo disfrutar de un encuentro muy agradable.

5-4-3-2-1

Antes de la comida hubo tiempo para algunas actividades lúdicas con un toque de “espiritualidad”. Los participantes de este juego de agua disponían de 5 segundos para contestar preguntas sobre la fe y la Iglesia. ¡Tardar demasiado en contestar tuvo consecuencias húmedas!

Elaborando el lema anual

A continuación, los jóvenes habían presentado una actividad para profundizar en el lema actual de este año: ¡Orar funciona! El Apóstol Mayor Schneider explicó en un Servicio Divino las cinco consecuencias que esto debe producir en cada uno de nosotros:

  1. Agradecimiento
  2. Misericordia
  3. Fortaleza
  4. Unión
  5. Santificación

Cinco grupos, compuestos de diferentes edades, disponían de 20 minutos para intercambiar ideas sobre un solo aspecto, y un sexto grupo abordaba el lema completo. Cada componente expresaba sus sentimientos que fueron apuntados y después presentados delante de todos por un representante. De verdad, ¡una experiencia muy bonita!

No un asado cualquiera

Los anfitriones (argentinos) prepararon una deliciosa comida, complementada por lo que habían llevado los hermanos. A primeras horas de la mañana se encendió el fuego, porque uno de los secretos del asado argentino es el cocinado constante y prolongado de la carne.

Después hubo tiempo para descansar y disfrutar de un pequeño programa musical del coro. Todos los presentes pudieron participar entonando el conocidísimo cántico El Señor es mi luz.

Secreto a voces

¿Sorpresa? Para algunos era un secreto a voces: a última hora de la tarde iban a hacer acto de presencia el Apóstol de Distrito, el Apóstol y el Obispo, con sus respectivas esposas. Les dieron la bienvenida con la canción que acababan de ensayar. Los portadores de ministerio quedaron gratamente sorprendidos, ¡ya que ellos realmente no sabían nada de nada!

Los presentes pudieron saludar a sus predecesores y sacarse algunas fotos con ellos. Fue la guinda del pastel en un día hermoso que sirvió para estrechar los lazos entre hermanos.